Cultura e historia de los bailes
El cha cha cha
Formalizado por Enrique Jorrín en 1951 a partir del mambo, el cha cha cha se convirtió en uno de los géneros musicales y de los bailes más famosos de todos los tiempos.
El cha cha cha
Conviene precisar que la adopción relativamente reciente (1951) de la expresión “cha cha cha” no significa que la fecha de nacimiento del baile sea la misma que la de su denominación oficial: los movimientos básicos, aunque no estuvieran codificados con precisión, podían existir ya antes de que se llegara a la formalización musical de este nuevo género.
Para la mayor parte de los estudiosos, los orígenes de los movimientos del CHA CHA se sitúan en Cuba a comienzos del 1900, en el período en el que se desarrollaron el son, el danzón, la rumba y el mambo.
Enrique Jorrín adoptó la expresión cha cha cha en 1951 (después de haberlo llamado anteriormente “mambo-rumba”). Mientras, en una fiesta (¿en un local cerrado?), ejecutaba un mambo, notó que algunos bailarines no hacían la pausa en el tiempo slow, sino que continuaban moviendo los pies en chassè. Jorrín quedó gratamente impresionado y fue, en absoluto, el primer músico en construir la estructura rítmica del cha cha cha, formalizándolo musicalmente. Pero no logró más que llamarlo “mambo_rumba”.
El mambo, la rumba y el danzón eran bailes y géneros musicales ya consolidados, mientras que el cha cha no existía de forma autónoma. Pero Enrique Jorrín era un gran compositor: creyó hasta el fondo que podía inventar un nuevo ritmo, usando ingredientes familiares y domésticos. Y lo hizo a lo grande: porque el cha cha, a partir de él, se convirtió en uno de los géneros musicales más famosos y en uno de los bailes más grandes de todos los tiempos.
En los años 1959-60, mientras en América y en Inglaterra era un baile consolidado con un vasto grupo de aficionados, en Italia permanecía en la sombra. De repente, en 1961, tuvo un inesperado éxito gracias a una vedette entonces famosa, Abbe Lane (compañera de Xavier Cugat), que, a través de la pequeña pantalla, hizo enamorar a los italianos: de sus curvas y, al mismo tiempo, del cha cha cha. Desde ese momento se ha estabilizado en las costumbres y en las preferencias de nuestro pueblo.






