El estilo Almasabrosa

El método

El estilo Almasabrosa

Técnica, estilo y método: la síntesis de años de estudio para transmitir del mejor modo la salsa y los bailes caribeños a cada alumno.

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LA TÉCNICA Y EL ESTILO ALMASABROSA

Almasabrosa representa una identidad estilística que, aunque en continua evolución, es la síntesis de muchos años de estudio y de experiencia, durante los cuales los elementos considerados más válidos y agradables han sido seleccionados según un particular gusto artístico refinado con el tiempo.

El estudio con algunos de los mejores maestros del mundo (según alguna generación de bailarines) ha sido elaborado a lo largo de los años para transmitir lo aprendido.

Salsa cubana, afro, rumba, son, Salsa “en línea”, Los Ángeles, Puerto Rico, Nueva York, cha cha, pachanga, estilo hombre y estilo mujer.

Para cada uno de estos estilos de baile se ha elaborado una técnica de base para los pasos, las figuras y el movimiento del cuerpo, que deja espacio a la expresividad de cada alumno, para luego añadir progresivamente elementos estilísticos en relación con el nivel de aprendizaje.

La técnica es la base sobre la cual construir el estilo. El estilo Almasabrosa a lo largo de los años ha sido apreciado por maestros y bailarines de fama mundial y las elecciones coreográficas son siempre particularmente apreciadas por expertos y no expertos.

MÉTODO ALMASABROSA

El método Almasabrosa representa el resultado de la investigación sobre el mejor modo de conseguir transmitir tanto la técnica como el estilo.

Estudiando y experimentando distintos enfoques, se ha elaborado un método preciso para cada fase de aprendizaje que, a pesar de los excelentes resultados, continúa actualizándose en algunos detalles y perfeccionándose cada año.

Los profesores que siguen el método Almasabrosa, una vez adquirida una cierta preparación para poder transmitir las bases, cuentan con el apoyo constante de la dirección artística para superar eventuales dificultades didácticas o para adaptar del mejor modo los programas a cada clase.

La uniformidad del método permite a todos poder seguir con la misma confianza a profesores diferentes y poder acceder más fácilmente a los niveles más complejos.

Diferencias estilísticas en la salsa

La Salsa, que musicalmente nace entre el Caribe y Nueva York, como baile mezcla sus raíces afrocubanas con algunas características netamente europeas.

Desde hace varios años algunas federaciones de danza deportiva, que bajo el nombre de latinoamericanas incluyen salsa, mambo, rumba (asimilable al bolero pero totalmente en las antípodas de la tradicional rumba cubana) y cha cha, han empezado a distinguir los “bailes caribeños” de los latinoamericanos, haciendo justicia a la tradición de estos bailes que, disciplinados y un poco desvirtuados por las reglas federativas, pierden las características de baile social y popular y sobre todo el “sabor” típico de las influencias afrocubanas.

En cualquier caso, el intento de codificar el baile para poder perseguir una competitividad típica del deporte dando lugar al híbrido de la danza deportiva choca luego en el plano del gusto y del arte provocando necesarias divisiones que se traducen en una multiplicidad de federaciones, ninguna de las cuales puede presumir del privilegio de valer más que otras, al no reconocerse a ninguna de ellas una primacía estilística.

La salsa junto con el cha cha, el mambo y la rumba son expresión de la cultura popular y por tanto del tradicional folclore caribeño.

Aunque es un lenguaje universal, porque tiene unas bases comunes compartidas en todo el mundo por muchos pueblos distintos y lejanos entre sí por cultura y geografía, asume fisiológicamente distintos estilos en relación con el lugar en el que se baila y con los distintos artistas que, a lo largo de los años, han impuesto a la atención del público mundial su modo de interpretarla.

Se puede observar por ejemplo cómo en Miami, donde la principal comunidad latina es de origen cubano, el estilo es similar al tradicional cubano, mientras que Los Ángeles tiene una fuerte influencia mexicana, a diferencia de Nueva York, donde la principal comunidad latina es de origen puertorriqueño y donde el mambo en particular, sufriendo importantes influencias de otros bailes (modern jazz, claqué, pachanga …), ha encontrado una ulterior evolución propia,

Uno de los efectos de la multiplicación de escuelas de salsa a lo largo de los años ha sido el de generar un poco de confusión entre los alumnos que, pasando por diversos motivos de una escuela a otra, se preguntan por qué bailes llamados del mismo modo son a veces tan distintos. Esta diversidad es fisiológica, dado que en los mismos lugares de origen se pueden encontrar diferencias estilísticas entre distintas escuelas.

Por poner otro ejemplo, ocurre que en Puerto Rico se puede encontrar una gran diferencia estilística entre los bailarines de distintas escuelas y el pueblo que frecuenta las fiestas patronales, donde se puede apreciar en cambio un estilo popular en ciertos aspectos similar al popular cubano.

En la propia Cuba se pueden apreciar estilos distintos entre quien está influenciado por una preparación académica de la escuela nacional de arte, por la danza, por el cabaret o por el afro, y el simple bailarín de calle influenciado sencillamente por las tradiciones populares, por la rumba o por la santería, más que por el hip hop y el reguetón.

Ocurre también que en distintas ciudades o incluso en distintos barrios de La Habana, la misma figura de Rueda se llame de manera diferente o que a un mismo nombre se asocien figuras distintas; podemos por tanto imaginar lo que puede ocurrir luego por el mundo. Esto en sí no es malo porque la diversidad representa una riqueza.

Se puede decir que, así como en el pasado la Salsa nació del encuentro de dos culturas tan distantes, hoy continúa sufriendo continuas evoluciones con influencias de diversos bailes. Pero quizá el fenómeno se hace tan popular en el mundo precisamente por esta interpretabilidad. Queda el hecho de que nace como fenómeno popular y socializante y como tal debería considerarse.