Cultura e historia de los bailes
La salsa
Del Son Cubano a la Fania All Stars de Nueva York: orígenes, evolución y curiosidades de uno de los géneros caribeños más amados del mundo.
La salsa
Según el diccionario de la “Real Academia Española”, la Salsa es una mezcla de varias sustancias comestibles que se usa para dar sabor en la cocina. Pero nos ocupamos de otro tipo de Salsa cuyos ingredientes son “condimentos musicales”. Desde su base, el Son Cubano, hasta el Merengue Dominicano, la Cumbia Colombiana, el Jazz Norteamericano, el Samba Brasileño y otros ritmos musicales del Caribe. No podemos hablar de la Salsa sin tener en cuenta el género musical que constituye sus raíces: el Son Cubano. Este nació en el campo del oriente de Cuba en la segunda mitad del siglo pasado, teniendo como antecedente la influencia española, francesa y, por suposición, la africana. Esta unión perfecta llega a las ciudades a comienzos de este siglo, encontrando rápidamente aprobación e interés por parte de todos. Ocurre en el año 1909 su ingreso a La Habana, llevada por los soldados del ejército permanente del gobierno de aquella época, pero será luego a partir de 1920 cuando, con la aparición del grupo “Sexteto Habanero”, se marcó el estilo que distingue al Son Cubano. En esta década aparecen otras “Agrupaciones Soneras” como el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, nacido en 1927, grupo que aún existe. Temas como Échale Salsita, El Guanajo Relleno y Suavecita son todavía hoy conocidos e interpretados internacionalmente. Del mismo modo el Trío Matamoros, fundado en 1925, nos dejó temas como El Son de la Loma, El Que Siembra su Maíz, La Mujer de Antonio y Lágrimas Negras. La formación que predominó en los grupos de aquella época era: contrabajo, tres/guitarra de tres pares de cuerdas/guitarra, clave, maracas, voz, una tumba (opcional). En los años 40 aparece un señor llamado Arsenio Rodríguez que modifica la formación del septeto e incluye en su Orquesta, además de los instrumentos hasta ahora mencionados, el piano, el tambor y 3 o 4 trompetas, formación muy similar a los grupos actuales. En 1950 Arsenio se establece en Nueva York y forma otros grupos, convirtiéndose en uno de los precursores del movimiento Salsa de los Estados Unidos. Entre los temas más famosos de Arsenio están: Fuego en el 23, El Guayo de Catalina y Bruca Maniguá. El Son continúa su auge y difusión gracias a Matamoros, Arsenio, etc. El son sobrepasa las fronteras del país hasta llegar a Venezuela, Colombia, etc. Los años 50 se distinguen por la aparición del máximo intérprete del género de todos los tiempos: Benny Moré, con su Banda Gigante Benny, que aún hoy sigue siendo un referente para todos los músicos salseros. Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y la aparición del bloqueo económico americano, la historia de esta música toma dos caminos diferentes: lo que sucedió fuera de Cuba (sobre todo en Nueva York) y lo que sucedió dentro de la propia isla.
Fuera de Cuba
Aparece una carencia musical de este tipo. Los empresarios norteamericanos del mundo discográfico se ven obligados a recurrir a músicos y compositores cubanos residentes fuera de la isla y a otros músicos latinos cultivadores del ritmo; se comienza a escuchar a Tito Puente, Xavier Cugat, los Palmieri, Johnny Pacheco, Tito Rodríguez, Celia Cruz, Ismael Rivera y la Sonora Matancera, además de muchos otros. Se comienza a escuchar el nombre Salsa para el Son, que a pesar de los cambios que estos excelentes músicos aportaron, siguió manteniendo la impronta que Arsenio le dio. Aquí aparece el nombre Salsa, pero no será hasta 1974 que Willie Colón y Rubén Blades le confieren la medalla de verdadera identidad de género musical Salsa. A pesar de la composición armónica innovadora que le dieron, además del uso de 3 o 4 trompetas en lugar de una, la base rítmica siguió siendo igual a la del Son. De aquí en adelante es otra historia. Pacheco, director de la Fania, ha explicado que ellos tomaron la música cubana y le insertaron acordes muy avanzados haciendo énfasis en el ritmo, y quitando ciertos detalles, pero sin alterar su esencia. Como la palabra Salsa, Sabor y Azúcar desde siempre están ligadas a esta música, decidieron llamarla de este modo. Este nombre sirvió para presentar en Europa un ritmo antes conocido como Tropical. Como confiesa Pacheco, la intención nunca fue robar la música a los cubanos insertándola bajo otro nombre, porque él siempre ha reconocido que las raíces de la música Salsa son cubanas y que su escuela se encuentra en Cuba. La Salsa continuó su desarrollo vertiginoso. En la década de los años 80 aparece la Salsa Erótica o Balada Salsa, que se distingue por sus letras románticas y sensuales. En los años 90 aparece la llamada Salsa Rap. Podemos nombrar a algunos de los salseros más conocidos (además de los ya mencionados): Oscar D’León (yo lo considero sonero), Gilberto Santa Rosa, Lalo Rodríguez, Eddie Santiago, Luis Enrique, Marc Anthony, La India, Tito Nieves, José Alberto “El Canario”, DLG y muchísimos otros. Hay que especificar que cuando nosotros hablamos de la Salsa, nos referimos a la música directamente descendiente del Son. El Merengue y la Cumbia también se venden como Salsa, producto de la lógica comercial americana que bautiza con un solo nombre fácil de recordar distintos ritmos de otros países. Esto se aplicó en los años 50 al Bolero, Mambo y Cha Cha Cha, Son y Conga con el nombre de Rumba.
La Evolución Dentro de Cuba
Se escuchan los ritmos Mozambique de Pello el Afrokán y el pilón de Enrique Bonne. A comienzos de los años 60 fueron las primeras novedades de la “Forma Sonera” posrevolucionaria, que se caracterizaron por su énfasis en la base rítmica. Más adelante aparece el maestro Juan Formell con una nueva estructura musical llamada Songo, que con su Orquesta “Los Van Van” revoluciona los componentes agregando la batería, las guitarras y el bajo eléctrico. El hecho de que dentro de Cuba no existiera la necesidad de competir comercialmente para vender música permitió que se pudiera experimentar con nuevas formas y estilos de tocar el Son o la Salsa. Esta nueva forma es el resultado de una fuerte presencia de la rítmica africana, lograda con Orquestas llenas de combinaciones y matices donde se usan los metales con cierto aire ajazzado, distanciándose del virtuosismo de los instrumentistas, a diferencia de la música que se hace fuera de Cuba donde existen ciertos esquemas rígidos para el comercio, en los que se trabaja totalmente en función de la voz del solista con un colchón musical homogéneo. Habría que decir además que en Cuba la música, desde hace unos 10 años, se vendía con su verdadero nombre, Son. Pero la necesidad de exportarla para darla a conocer internacionalmente trajo como consecuencia que, también en Cuba, se empezara a usar el nombre Salsa para esta música. Recientemente Juan Formell, junto a otros músicos cubanos, la rebautizan como Timba Cubana; como representantes de este género encontramos: Los Van Van, NG la Banda, La Charanga Habanera, Paulito FG, El Médico de la Salsa, Isaac Delgado, Adalberto Álvarez, Manolito Simonet, Ángel Bonne y muchos otros. Actualmente estamos asistiendo a una especie de reencuentro de la música cubana con su progenitora: Cuba. A causa del gran intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos, podemos notar una fuerte influencia de la Timba Cubana en la Salsa neoyorquina, lo podemos notar en la música de Víctor Manuelle, Tito Nieves y otros, así como en numerosas orquestas cubanas se nota la influencia de salseros extranjeros. Se puede notar por el premio Grammy al disco Afrocuban All Star realizado por varios músicos tradicionales cubanos, efectuando un legítimo reconocimiento al origen del Son o Salsa o Timba. Podemos decir que la Salsa comienza en Cuba, el país de sus raíces, va luego al Caribe, zona generadora de sus condimentos, donde se encuentran a través de la historia europeos, asiáticos y norteamericanos y sobre todo africanos, que darán a esta música sensualidad, belleza estética y “MUCHO SABOR”. Por esto la salsa, en todos los rincones del mundo a donde llega, SE QUEDA.
Entre los bailes latinoamericanos y en particular caribeños, lo que hoy se llama salsa es una mezcla de ritmos afrocaribeños como el son montuno, mambo, bomba y plena. Musicalmente la Salsa nace entre el Caribe y Nueva York, y como baile mezcla sus raíces afrocubanas con algunas características netamente europeas. Sufriendo importantes influencias de otros bailes (modern jazz, tip tap, pachanga…) en el ambiente portorriqueño de Nueva York ha encontrado una evolución ulterior. Para sintetizar se puede decir que todo lo que concierne a los movimientos rítmicos del cuerpo (hombros, torso, pelvis, flexión de las piernas…) tiene su origen en la cultura afrocaribeña; las distintas evoluciones figuradas en pareja, las técnicas de los giros, etc., tienen por el contrario un origen europeo. Es también por esto que la salsa asume distintos matices y distintos estilos en relación con el lugar en el que se baila y con los distintos artistas que, a lo largo de los años, han impuesto a la atención del público mundial su modo de interpretarla. El movimiento que llevó al nacimiento de este género musical comenzó en Nueva York, donde los caribeños crecidos en el BARRIO llamado “Spanish Harlem”, junto a otros jóvenes músicos, buscaron un nuevo ‘sound’ y crearon esta especial receta musical que mezclaba bases netamente caribeñas con influencias Jazz y mantenía el “sabor” (sabor) de los otros ritmos caribeños. Estos grupos tocaban por las calles de Nueva York mucho antes de que Pacheco y Masucci fundaran la Fania.
Fania all stars
Como nos cuenta el escritor colombiano José Arteaga: “La Fania All Stars no era solamente una orquesta formada por los más famosos artistas latinoamericanos. El encanto, la atracción que representaba sobrepasaba el simple hecho musical. Su voz era la expresión más genuina de aquellos lugares llenos de miseria y de pobreza infinita, donde se vivía al ritmo desenfrenado de la gran ciudad; donde el escaso tiempo que se podía encontrar para el descanso estaba destinado a la única cosa que mantenía viva y unida a esta gigantesca comunidad: la música de las Antillas. Esa misma música que los cubanos llamaban son y los portorriqueños bomba, la misma que en el transcurso de pocos años, gracias también al gran entusiasmo provocado por la Fania All Stars, terminó por asumir para esta y las otras generaciones el nombre de salsa.”
La casa discográfica Fania fue fundada, hacia finales de los años 60, por el dominicano Johnny Pacheco con el apoyo de Jerry Masucci, un abogado de origen italiano. Contactaron a artistas emergentes: Larry Harlow, Bobby Valentín, Ray Barreto, Willie Colón. El sello Fania, aprovechando el creciente interés hacia la música que producía, contrató, poco después, a la casi totalidad de las orquestas latinas que operaban en la ciudad. Inevitable pareció en ese punto crear dentro del sello un grupo formado por los mejores artistas bajo contrato. Esta fantástica banda tomó el nombre de Fania All Stars y se transformó en una de las principales artífices del boom salsero. La primera reunión de la Fania All Stars ocurrió en un pequeño local del Bronx, el Red Garter. Fue solo un anticipo de lo que será el debut oficial de la orquesta: el histórico concierto tuvo lugar en el Cheetah (Broadway) el 26 de agosto de 1971. La Fania All Stars en aquella ocasión presentó a Ray Barreto en las congas, Roberto Roena en los bongós y Orestes Vilató en los timbales. Ismael Miranda, Héctor Lavoe, Bobby Cruz, Ricardo Ray, Cheo Feliciano (que venía del sexteto de Joe Cuba). El 24 de agosto de 1973 la presentación de la Fania All Stars en el Yankee Stadium de Nueva York. Entre el entusiasmo de los cuarenta mil presentes las estrellas de la Fania comenzaron a tocar, pero el público, en el intento de acercarse a sus propios ídolos, arrasó las vallas, servicio de orden incluido, e invadió el terreno de juego. Los músicos apenas lograron terminar la primera canción, mientras una voz desolada anunciaba el final del concierto. Para que la salsa pudiera volverse realmente millonaria, debía superar el solo mercado latino, debía conquistar al público americano para luego emprender el vuelo hacia el mundo entero. Para lograr este objetivo, los empresarios debían necesariamente cambiar la imagen de la salsa. Esta fue sin duda una de las características en la que se desarrolló el boom que, si por una parte incrementará las ventas, por la otra alejará la salsa de sus orígenes. En 1971 entró oficialmente a formar parte del grupo Celia Cruz. La Fania firmó un contrato con el potentísimo sello CBS para la distribución de sus productos a nivel internacional. Las estrellas del grupo se habían reducido mientras tanto a: Papo Lucca, piano; Ray Barreto, congas; Roberto Roena, bongó; Nicky Marrero, timbales; Bobby Valentín, bajo; Johnny Pacheco, flauta y dirección de orquesta. A ellos, en el intento de conquistar también un público diferente, se agregó Stevie Winwood, un prestigioso multiinstrumentista inglés de la vieja epopeya del rock. En 1978 la orquesta publicó otro disco bautizado “Spanish fever”, sobre la ola del arrollador éxito de la película de John Travolta: “Saturday’s night fever”. El resultado del disco no fue sin embargo entusiasta. El error de fondo era precisamente el de tratar de entrar a toda costa en el mercado americano, un mercado desde siempre hostil hacia todas aquellas expresiones musicales con una raíz auténticamente étnica. Con el final del boom de la salsa la Fania All Stars cierra definitivamente su experiencia dorada, volviendo solo esporádicamente al escenario o a la sala de grabación, reuniendo cada vez a las estrellas aún en actividad. La Fania All Stars de hecho se transformará en un símbolo: la orquesta de salsa por antonomasia, un auténtico punto de referencia, capaz de imprimir un giro decisivo en la evolución de toda la música afro-latino-caribeña.
La salsa brava. Brava en español es un sinónimo de mala, dura. La salsa como movimiento etnomusical nace en Nueva York a finales de los años 60. Nace principalmente en el Spanish Harlem, el gueto donde vivía la mayor parte de los inmigrantes latinos. Es una música que tiene una profunda raíz caribeña (en particular la música cubana) pero que se caracteriza desde el principio por su naturaleza típicamente urbana. De aquel gueto reproduce, en efecto, las atmósferas a través de un sonido muy agresivo, sucio, casi lacerante, caracterizado por trombones al límite de la desafinación y por una atmósfera oscura tanto como rebelde. Este tipo de salsa se llama también salsa-guaguancó, porque recuerda muy de cerca algunas atmósferas típicas de la rumba cubana. El guaguancó es, en efecto, una de las variantes de la rumba. El término guaguancó no debe sin embargo llevar al neófito a confundir estos dos géneros musicales, muy diferentes entre sí.
La salsa gorda es en cambio la que se produce principalmente en Puerto Rico (pero también en Venezuela y Colombia). Gorda quiere decir grasa y ese tipo de salsa da precisamente la idea de una música redonda, sabrosa, seguramente más cadenciosa, pero al mismo tiempo más juguetona, más alegre, con letras a menudo irónicas, ricas en dobles sentidos. Características, no por casualidad, típicas de la guaracha (otro género musical muy popular no solo en Cuba y Puerto Rico sino en todo el Caribe).
La salsa conciencia nace en realidad también en Nueva York y se caracteriza sobre todo por sus letras que son muy ricas en contenidos sociales. Entre sus exponentes principales encontramos a Rubén Blades, considerado un poco el Bob Dylan de la salsa.
La salsa romántica en cambio nace en los años 80. Es una feliz fusión entre la salsa y la balada latinoamericana. La balada es un género musical muy cercano a nuestras canciones melódicas. Además del texto muy romántico, también la música es más suave. En este caso el ritmo deja más espacio a la melodía.
En la salsa erótica todo se vuelve aún más explícito y se hacen referencias explícitas al sexo. Se habla de sábanas ardientes, de abrazos amorosos, de orgasmos sin fin. La música es aún más suave, la parte rítmica cada vez más difuminada y la voz de los cantantes cada vez más susurrada.
La techno salsa nace en el nuevo milenio y es claramente una salsa que se vale del uso masivo de la electrónica con sonidos muestreados, bajos potentes, sintetizadores y baterías electrónicas que la acercan más al público juvenil.
La timba es en cambio la música contemporánea cubana. Nace en los años 90 y resiente los profundos cambios sociales ocurridos precisamente en concomitancia con el llamado “período especial”. Se puede considerar una lógica evolución del songo, que a su vez era una evolución del son. Entre sus creadores tenemos a José Luis Cortés “El Tosco”, ex flautista del grupo Irakere y actual líder del grupo NG la Banda. Tiene una filosofía musical muy diferente de la salsa, tanto a nivel de orquestaciones, sonidos, timbres, arreglos e interpretaciones vocales. Tiende a menudo a mezclar géneros musicales diferentes, todo ello sin embargo a través de un feliz y logrado matrimonio entre modernismo y tradición.
El salsatón es recentísimo. Nace en Puerto Rico y tiende a mezclar (con resultados a menudo discutibles) la salsa con el reggaetón. Una tendencia similar está naciendo también en Cuba, donde ya se oye hablar de timbatón.
Por salsa clásica se entiende toda la salsa comprendida entre los años 60 y los años 90, es decir, la época dorada de esta expresión musical tan rica pero al mismo tiempo tan controvertida.






